miércoles, 11 de enero de 2012

Nubes nuevas

Pensaba tantas cosas y a la vez sólo unas pocas.

Pensaba que iba a morir y caminaba con los aires de un condenado, un maldito. Hablaba con desgano y cada palabra parecía contener despojos de un alma muerta. El aliento tibio, podrido y marchito... y los labios secos... y sus ojos, ajenos... distantes.

Al cabo de unos días consintió en expeler de su amordazado espíritu unas pocas palabras, que inundaron la habitación con una sombra distinta. El aire pesado nos fue consumiendo a todos y finalmente caminamos juntos por el mismo sendero con el mismo pie. Todos a la vez... uno... dos... tres... izquierda, derecha...

Fue sobre la marcha cuando supe porqué quería escapar.

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